miércoles, 11 de agosto de 2010

Inocencia.


Si, admito que se me fue.
Admito que no tengo un gramo de inocencia en el cuerpo.
Prefiero lo fuerte a lo suave.
Lo rápido a lo lento.
Solo porque tu no estas aquí, acariciando lentamente mi cabello.
Vivo mi vida deprisa y sin esperar un solo segundo. Me gasto cada momento feliz como si fuera el ultimo.. Y bueno, es el ultimo cada día.
No tengo miedo de vivir; mucho menos de morir si tu no estas.
No me cuesta ponermele de cara a la muerte, por que en esos momentos te veo cerca.
Ahí, sales a la luz. Y vuelves a cuidarme como antes. Me vuelves a mirar y a decir que no depende ni de ti ni de ella. Que depende de quienes nos vean dandonos un beso.
Entonces te lo pongo así:
He cambiado demasiado. Pero creo que para ser mas fuerte. O mas débil.
He cambiado para que cualquier cosa me parezca algo simple y que el único reto en la vida seas tu.
He cambiado para verme volando por un precipicio y no sentir miedo de no volverte a ver.
He cambiado porque ya no le tengo miedo a la muerte.
He cambiado porque estoy sola haciendo un deporte de alto riesgo en el que SIEMPRE me acompañabas: hacer pasta.
He cambiado y dejado atrás mi inocencia... Mi sonrisa de pre-escolar, por que para que ser débil si tu no estas? Para que dejarme fracturar por alguien que no seas tu? Para que vivir con cuidado de morir en el siguiente paso si tu no te cuidas a mi lado?
Para que cuidarme sola, si siempre lo hiciste por mi tu?
Solo vivo; en el extremo y el limite. Haciendo cosas que no debo, entre ellas: buscarte.
Y así, sigo viviendo, esperandote en algún vaso de vodka o en el filtro de un cigarrillo.
Tal vez no te encuentre, tal vez si. Hablemos claro, puede ser que algún día, estés dentro de el paquetico de los rolling papers.
Pero sigue feliz y contento, que no moriré.
Es que tampoco le veo sentido a la muerte sin ti.