sábado, 11 de septiembre de 2010

Recaida.



Todo iba bien.
Miraba el atardecer no con nostalgia, sino con alegría de una nueva noche para disfrutar; sin ti.
Oía canciones alegres y la música me tenia de fiesta en fiesta, sonriendo a cualquier extraño.
Incluso podía besar a alguien que no fueras tu, sin remordimiento.
Que va, de repente me encontré perdida en 6 cigarros seguidos y una canción de Katy Perry.
Tenia frío.
Como no había tenido en mucho tiempo. Pero no había brisa. Por eso te recordé.
Tan de repente.
Te volví a tener en cada nervio de mi cuerpo. Recorriendo mis labios mientras otro me daba un beso.
Eso esta mal.
Vivo lastimando por querer crecer, por querer olvidarte. El problema es que no puedo.
No puedo verme al espejo sin verte detrás.
No puedo respirar si no es humo, como el de la ultima vez que te bese.
Todo se puso negro de repente. Estaba cerrando los ojos.
La vida se me iba de un suspiro, mientras suspiraba que estaba bien frente a la multitud.
Y ahí, sola; al fin, pude cantar.
Cante como si no hubiera manana, fuerte y claro.
Era lo único que me aceraba a ti en ese momento. Tus burlas de como canto, resonaban en mi cabeza, mientras junto a ellas estaba el abrazo que me diste, luego de oirme cantar cuando me dijiste que todos tenían razón, cantaba bien.
Tuve una recaída.

No caigo en clisés de amor:
"Moriré sin ti"
"Contigo te llevaste mi vida"
"Eres todo lo que necesito para ser feliz"
"Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde"
"YA TE OLVIDE, SIGUE TU VIDA"

No creo en esas frases. Porque tuve una recaída.

Me recupere de ti, como de una enfermedad, no como de una alegría. Vivi aburrida hasta que llegaste y llenaste mi vida de juegos para adultos y un dirty language.
Pero bueno, de esta recaída no salgo sola.

Queridos amigos, volví a la lucha. Volví por ti. Vuelvo a ponerme unos tacones y a irme regia a recuperarte.
Tampoco te voy a dejar ir como a el humo de cualquier cigarro.